
Hace años era risueña, alegre, llamaba a todo el mundo, estaba pendiente de todos, tenía mil planes en mente y siempre una sonrisa que regalar en la boca.
Pero el tiempo y las experiencias me están volviendo triste, desganada para todo, sin ganas de llamar a nadie y cuando lo hago no contestan o rechazan mis planes, me siento muy sola…
Con
I. volví a sentirme viva, disfrute como una enana mientras estuvimos juntos, el primer chico que presente a mis padres y entra en mi casa. Lo sentía muy especial y como el resto desapareció. Ahora ni siquiera contesta al teléfono. A nadie le había abierto el corazón como a él, ni había dicho lo que a él le dije.
No me arrepiento, pero me duele tanto el corazón que parece que me lo han arrancado de cuajo. Por más que lloro no deja de doler, no dejo de pensar en él. Espero que si no es en esta vida, sea en otra, pero que nos volvamos a cruzar.
Ahora de vacaciones, ya en casa, me doy cuenta que estoy más sola que la una. Todas las amigas han hecho planes con sus respectivas parejas y las que vienen por navidad y están tan solas como yo están apagadas o fuera de cobertura.
Pensaba salir algún día y parece que va a ser misión imposible o hago algo con parejas o me quedo en casa aburrida como una ostra.
Se me está congelando hasta el alma, sigo echándole de menos y por más que lo intento, por más que bese sapos, no son sus labios… Encima de desaparecer me ha dejado su recuerdo grabado a fuego, que no me permite estar con otros sin pensar en él.
Este año que comienza tengo que centrarme a estudiar, hacer ejercicio, intentar ocupar mi tiempo para poder olvidar y que la estancia en mi destino sea más llevadera.
Espero que el 2009 venga cargado de nuevas oportunidades para ser felices, no las dejéis escapar.